Autor: Christian Arnal
La implantación de la metodología BIM no debe entenderse únicamente como la incorporación de nuevas herramientas tecnológicas, sino sobre todo como un cambio en la forma de organizar, coordinar y alinear a todos los agentes implicados mediante flujos de trabajo colaborativos y ordenados. Desde esta perspectiva, se favorece una toma de decisiones más integrada a lo largo de todas las fases.
Esta colaboración no afecta solo a los agentes encargados de la redacción del proyecto o de la ejecución de la obra, sino que debe incorporar también, de forma necesaria, al Cliente/Promotor, cuya participación resulta clave para orientar, supervisar y validar el desarrollo del contrato de manera continua.
Por tanto, es importante entender que un flujo de trabajo adecuado permite:
- En fase de proyecto, el trabajo simultáneo y paralelo entre la concepción de la solución y la detección de incompatibilidades.
- En fase de obra, la detección temprana de conflictos en la ejecución de elementos, el análisis de modificaciones menores, y la estimación de desviaciones temporales y económicas.
Además, en cualquier etapa del proceso es necesaria la revisión progresiva del modelo en cuanto al cumplimiento de los requerimientos de contrato (introducción de parámetros, separación por disciplinas, etc.), de manera que las entregas finales tengan una mejor calidad y se reduzcan las prórrogas de los contratos debido a las correcciones del modelo.
Dentro de la metodología de trabajo que se explica a continuación es importante destacar la figura del Gestor (que incluye, entre otras, la figura del Responsable BIM del contrato) como organismo designado por el Cliente/Promotor que conecta a todos los agentes en el proceso, y que la metodología BIM ha reforzado en su papel de asesoramiento y asistencia en el ámbito técnico, financiero y de gestión de las actuaciones que se le encarga.

De dónde venimos: los errores que dificultan aprovechar los modelos
Redacción de proyectos
Durante la concepción de la solución que se desarrolla en un proyecto constructivo, el flujo de trabajo tradicional consiste en un marco mental donde la metodología BIM tiene un papel secundario o de comprobación del entorno, de la definición geométrica… mientras que el elemento principal del proceso son los planos en 2D, independientes además entre áreas, con una concepción por fases de actuación que no están interrelacionadas entre sí. Es decir, la visión tradicional pese a la implementación de la metodología BIM tiene dos flujos de trabajo independientes, de los cuales el correspondiente al modelo BIM se realiza, por lo general, una vez definidas las alternativas y la solución escogida (y por tanto en una fase muy avanzada del proyecto), y sirve de comprobación y comparativa con el resto de documentación.
El cambio de esta concepción de dos flujos de trabajo por uno único, que implique un nuevo marco mental de trabajo simultáneo y recíproco entre el modelo BIM y la definición tradicional de la solución, es un reto sobre todo en el sector de la obra civil donde se combinan actores con alta experiencia y baja familiaridad de la metodología BIM, y nuevos perfiles más conscientes de la necesidad de integrar todos los agentes implicados y de generar un entorno colaborativo y dinámico de trabajo.
Seguimiento de obras
En el seguimiento de obras, el marco mental continua con una concepción de dos flujos de trabajo separados: por un lado, el de a pie de obra con las reuniones habituales de seguimiento (donde los actores principales son la Dirección de obra, la Coordinación de Seguridad y Salud, el Contratista, y el Gestor, si existe, por parte del Cliente/Promotor, entre otros); y por otro lado, el del seguimiento BIM donde solo participan los técnicos de cada uno de los actores anteriores que se les aplica la metodología BIM según sus respectivos contratos, y que generalmente no participan en las reuniones habituales de obra (la Dirección de Obra y el Gestor sí que suelen tener un perfil compartido en ambos flujos de trabajo). Estos dos caminos de seguimiento de obras, como sucede en la visión tradicional de la redacción de proyectos, consideran el modelo BIM como secundario y lo alimentan una vez ejecutados los elementos o fases de actuación a pie de obra, sin aprovechar lo que puede aportar de forma previa a su ejecución (como la detección temprana de colisiones), y de cara a la entrega final del proyecto de obra ejecutada. Además, el Cliente/Promotor aparecía en la parte final de la obra, lo cual no permitía aprovechar el modelo para incluir sus comentarios o poder hacer consultas durante la ejecución del contrato y así agilizar su inspección y recepción.
En este caso, modificar el marco mental es más complicado por la cantidad de agentes implicados en el seguimiento a pie de obra, donde además cada uno de ellos puede tener o no la metodología BIM incluida en sus respectivos contratos.
Qué hacemos: El nuevo enfoque de un flujo de trabajo integral
El concepto que se introduce permite por un lado introducir el marco mental del seguimiento BIM a todos los agentes tanto de la redacción del proyecto como del seguimiento de la obra, y por otro lado forzar la combinación de los flujos de trabajo tradicionales hasta el punto de poder unificarlos en un único flujo de trabajo integral. Y esto se implementa con diferentes mecanismos:
- En primer lugar, con la convocatoria de reuniones de seguimiento BIM de forma paralela a las reuniones de seguimiento de proyecto o de obra, con una frecuencia adaptada a las características de cada contrato. Estas reuniones sirven para motivar el trabajo simultáneo y paralelo del modelo con el de proyecto u obra, para forzar la comunicación entre agentes al hacer consultas en el modelo sobre el proyecto u obra (procedimientos constructivos, definición de soluciones, etc.) o viceversa, y para exigir y auditar la alimentación del modelo y de los correspondientes entregables a lo largo de todo el contrato (y no solo al final), mejorando su calidad. Para ello, el Contratista y la Dirección de Obra o el Consultor generan los entregables periódicos solicitados por el cliente mediante estándares abiertos como IFC, que permite compartir los modelos entre diferentes herramientas, y BCF para la gestión y seguimiento de incidencias y comentarios. Gracias a ello, todos los agentes pueden acceder y utilizar la información independientemente del software empleado.. Además, estas reuniones sirven para incorporar al Cliente/Promotor en el seguimiento, y así adaptar la inspección y recepción (obra) o supervisión (proyecto) a un proceso continuo a lo largo de la ejecución del contrato, agilizando las tramitaciones finales y por tanto la licitación de las obras (proyecto) o la puesta en servicio de la actuación (obra).
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En segundo lugar, incorporando al Gestor como parte activa del flujo de trabajo integral, tanto en las reuniones de seguimiento BIM o de proyecto u obra como fuera de estas, es decir, adoptando el modelo BIM como principal y no secundario de su trabajo. En lo que corresponde al funcionamiento de las reuniones seguimiento BIM, el diagrama de flujo es el que se muestra a continuación, donde se observa el formato BCF como el estándar de intercambio de los comentarios; en el caso del segundo punto, consiste en establecer como base primera de consulta e interpretación del proyecto u obra el modelo BIM, y relegando la documentación 2D a los aspectos no introducidos en el modelo, en un segundo plano.
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Por último, incluyendo las conclusiones y/o comentarios de las reuniones de seguimiento BIM a las actas de seguimiento de proyecto o de obra, de forma que los agentes implicados, participen o no en esta metodología, se sientan partícipes en ella en el momento de actualizar la situación del proyecto o de la obra.
En este flujo de trabajo integral es importante trabajar con estándares openBIM, ya que no todos los miembros de cada uno de los agentes disponen de las herramientas nativas de edición, pero deben ser capaces de poder utilizar la información que se genera en cada una de las reuniones para aplicarlas en el día a día de sus tareas principales.
Cómo lo hacemos: El nuevo Manual BIM de Infraestructures.cat
Todos estos aspectos se han ido desarrollando en Infraestructures de la Generalitat de Catalunya (el Gestor) gracias a que, en primer lugar, concentra la mayor parte de los encargos de redacción de proyectos y ejecución de obras de la Administración pública catalana y, en segundo lugar, porque ha apostado por esta metodología para la mejora de la gestión de los contratos.
La diversidad de clientes/promotores para los que trabaja permite conocer las diferentes necesidades y liderar los cambios y la unificación de los procesos, a través del Manual BIM de la empresa, cuyo objetivo principal es fijar las especificaciones básicas que se aplicaran en la generación de los modelos.
Para reforzar la idea de los flujos de trabajo colaborativos y ordenados, el nuevo Manual BIM de 2026 recoge en varios puntos estos mecanismos, que estan además alineados con la Estrategia BIM 2030 de la Generalitat de Catalunya. Aún así, debido a la gran diversidad de contratos, las pautas concretas de cada conjunto de actuaciones o de actuaciones independientes se adaptan en cada PEB, con la estrategia de ir actualizando el propio Manual BIM a los flujos que se van consolidando en la empresa.
A dónde vamos: retos para una integración real de BIM

El camino hacia la autocomprobación de modelos. Que los propios adjudicatarios o el propio CDE sean los que auditen los modelos para mejorar la calidad de las entregas con respecto a los requerimientos de contrato (parámetros, entregables…), mediante mecanismos facilitados por el Gestor, aumentando la productividad y otorgando más peso en el seguimiento a la concepción de las soluciones y al proceso de toma de decisiones. Aquí el estándar IDS (Information Delivery Specification) va a jugar un papel fundamental.
El Gestor como figura necesaria para la implantación efectiva de la metodología BIM. Aunque ya se ha mencionado al principio, la metodología explicada muestra claramente que es necesario reforzar la figura intermedia entre el Cliente/Promotor y los agentes de proyecto u obra, como mecanismo de homogeneización y automatización del proceso. Es el Gestor el que tiene una visión de todas las necesidades, y actualiza y revisa los procedimientos para adaptarse a los nuevos estándares sin perder de vista los requerimientos de cada actuación.
Conclusiones
En conclusión, la implantación efectiva de la metodología BIM en proyectos y obras no depende únicamente de la elaboración del modelo correspondiente, sino fundamentalmente de un cambio en el marco mental hacia un nuevo flujo de trabajo colaborativo y ordenado.
En este contexto, la incorporación de reuniones de seguimiento BIM, la utilización de estándares abiertos, como IFC, BCF o IDS, la implicación activa del Gestor, la participación del Cliente/Promotor y la incorporación de aspectos de obra en el modelo y viceversa, constituyen elementos clave para asegurar la buena integración de la metodología BIM a lo largo de todo el proceso proyecto-construcción.
Autor
Christian Arnal es Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos por la Universitat Politècnica de València, y ejerce de técnico en la Gerencia de L9, Obra Civil y Coordinación en Infraestructures de la Generalitat de Catalunya.
Encargado de gestionar diferentes contratos relacionados con la L9 del metro de Barcelona, se ha involucrado en la mejora de procesos mediante la metodología BIM para agilizar el proceso de toma de decisiones y para asegurar la calidad de las entregas según los requisitos exigidos, tanto en la redacción de proyectos como en el seguimiento de obras. Además, participa en buildingSMART Spain en la búsqueda de consensos basados en openBIM para el intercambio de información.

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