· 

Los modelos IFC: mucho más que un entregable

Durante muchos años hemos entendido un modelo IFC como el entregable final, no editable, de un proyecto. Un archivo que se genera al concluir una fase de trabajo, se entrega al siguiente agente y permanece inalterado como registro contractual de la información producida.

Esa visión sigue siendo válida desde el punto de vista documental y legal. Sin embargo, resulta cada vez más evidente que un modelo IFC puede ser mucho más que un simple entregable: puede convertirse en un auténtico contenedor de información reutilizable sobre el que distintos agentes desarrollen nuevos procesos, incorporen datos adicionales y generen valor a lo largo de todo el ciclo de vida del activo.

Esta evolución coincide con un momento especialmente relevante para el sector. La industria AECO está consolidando el uso de estándares openBIM, mientras que la inteligencia artificial y la automatización están transformando la forma en que gestionamos la información. Ambos avances comparten un requisito imprescindible: disponer de datos estructurados, accesibles y de calidad.

 

En este nuevo escenario, la verdadera materia prima ya no es únicamente la geometría del modelo, sino la información que contiene.

Más capacidad, la misma responsabilidad

La inteligencia artificial permite automatizar numerosas tareas relacionadas con la información de un modelo: extracción de datos, clasificación, enriquecimiento, comprobaciones, generación de documentación o adaptación a distintos requisitos.

 

Todo ello supone un enorme incremento de productividad, pero no elimina la responsabilidad del profesional sobre la calidad de los datos. Al contrario. Cuanto mayor es nuestra capacidad para automatizar procesos, mayor debe ser el control sobre los resultados obtenidos. Como solía decir el héroe arácnido: “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”.

 

En ocasiones, incluso dedicamos más tiempo a revisar el trabajo generado automáticamente que a realizar manualmente determinadas tareas. La inteligencia artificial no sustituye al criterio técnico; lo hace todavía más necesario.

 

Por este motivo, la automatización debe ir siempre acompañada de mecanismos que permitan comprobar que la información sigue siendo correcta.

Garantizar la calidad de la información

Aquí es donde los estándares abiertos adquieren un papel fundamental.

  • IFC proporciona una estructura común para intercambiar información.
  • BCF facilita la gestión de incidencias y la colaboración entre equipos.
  • IDS permite definir y verificar los requisitos de información que debe cumplir un modelo. 

Juntos forman un ecosistema que ayuda a garantizar que los datos puedan compartirse, reutilizarse y verificarse de forma consistente.

 

Hoy existen además herramientas capaces de validar la información contenida en los modelos IFC mediante especificaciones IDS o mediante servicios como IFC Validation Service, facilitando comprobar tanto la estructura del modelo como el cumplimiento de determinados requisitos de información.

 

El objetivo no debería ser generar modelos IFC de baja calidad esperando que la inteligencia artificial los corrija posteriormente. La verdadera oportunidad consiste en producir modelos robustos desde el origen, con información estructurada, y utilizar la automatización para explotar su información, enriquecerla y generar nuevas capas de valor.

Integración de capas de información en procesos paralelos mediante automatizaciones
Integración de capas de información en procesos paralelos mediante automatizaciones

El modelo como base para añadir nuevas capas de información

Uno de los cambios más interesantes consiste en entender que no toda la información debe incorporarse necesariamente durante la fase de modelado.

 

El enriquecimiento de la información del proyecto, mediante la integración de clasificaciones o de nuevos conjuntos de propiedades (Property Sets), utilizando el servicio bSDD (buildingSMART Data Dictionary), puede corresponder a distintos equipos especializados, cada uno con responsabilidades concretas dentro del proceso de gestión de la información.

 

Este reparto de responsabilidades encuentra su marco natural en la serie de normas ISO 19650, que promueve una adecuada definición de requisitos de intercambio de información (EIR) especificando quién entrega qué información, cuándo debe hacerlo y con qué criterios de calidad.

 

En muchos proyectos, los requisitos de información cambian según el cliente, la organización o incluso el país donde se desarrolla la obra. Nomenclaturas, clasificaciones, niveles de información o estructuras documentales pueden variar considerablemente.

Gestionar todas estas diferencias exclusivamente desde la herramienta de autoría no siempre resulta eficiente.

 

La evolución del estándar IFC, actualmente desarrollada bajo la iniciativa IFCX, avanza precisamente hacia una arquitectura más modular, donde distintas capas de información puedan incorporarse progresivamente sobre una base común. Aunque esta visión continúa en desarrollo, representa una dirección especialmente interesante para facilitar la reutilización y especialización de la información.

Automatización durante el proceso de diseño

En un estudio de arquitectura o ingeniería, los plazos son cada vez más reducidos. El principal objetivo de los equipos de diseño debe seguir siendo diseñar.

 

Sin embargo, muchas tareas repetitivas relacionadas con la información consumen una cantidad considerable de tiempo: incorporar nuevas propiedades, adaptar clasificaciones, revisar nomenclaturas, verificar requisitos o preparar información para otros agentes.

Ejemplo de integración de información (p.e. FireRating) en un modelo estructurado correctamente en el esquema IFC.
Ejemplo de integración de información (p.e. FireRating) en un modelo estructurado correctamente en el esquema IFC.

La automatización permite trasladar estas actividades a procesos ejecutados en segundo plano mediante scripts, plantillas o herramientas específicas, evitando que los proyectistas tengan que abandonar continuamente su entorno habitual de trabajo.

Para quienes no desarrollan software, resulta especialmente importante disponer de sistemas que permitan comprobar que dichas automatizaciones producen resultados correctos.

 

En este contexto, IDS adquiere todavía más relevancia. Sus especificaciones, expresadas mediante sencillos archivos XML legibles tanto por personas como por aplicaciones, permiten verificar objetivamente si la información generada cumple los requisitos definidos, independientemente de que haya sido producida por una persona o mediante procesos automatizados.

Ejemplos de información  integrable en una estructura ordenada de información basada en el esquema IFC
Ejemplos de información integrable en una estructura ordenada de información basada en el esquema IFC

Casos Prácticos

Esta forma de entender el IFC abre numerosas posibilidades de aplicación, como por ejemplo:

 

1. Incorporar información en paralelo al diseño

Una vez validada la geometría del modelo, pueden añadirse nuevas propiedades mediante procesos automatizados. Un ejemplo es la incorporación de información procedente de Declaraciones Ambientales de Producto (EPD) para facilitar posteriormente la realización de análisis de ciclo de vida (LCA).

 

2. Adaptación a requisitos específicos del proyecto

Cada cliente puede exigir diferentes clasificaciones, propiedades específicas, nomenclaturas o estructuras de información. Automatizar estas adaptaciones resulta, en muchos casos, mucho más eficiente que mantener múltiples configuraciones dentro de la herramienta de autoría.

 

3. Reutilización de la información por distintos agentes

Un mismo modelo IFC producido en la fase de diseño puede servir posteriormente a constructoras, direcciones facultativas, gestores de activos o equipos de mantenimiento. Cada uno de ellos necesita explotar la información de forma diferente para alimentar sus propios procesos y aplicaciones.

 

4. Integración con otros sistemas de información

Una vez cumplidos los requisitos de entrega mediante IFC, la información puede extraerse y mapearse hacia otros esquemas de datos cuando existan necesidades operativas específicas. Precisamente uno de los grandes valores del estándar IFC reside en que esta reutilización puede realizarse de forma abierta, sin dependencia de una plataforma concreta y preservando la interoperabilidad entre organizaciones. De este modo, las empresas pueden consultar la información del modelo IFC organizada a su manera. 

Conclusiones

La consolidación de estándares abiertos y la aparición de nuevas capacidades de automatización están cambiando la forma en que entendemos los modelos digitales.

 

Un modelo IFC ya no debe verse únicamente como un archivo que se entrega al finalizar una fase del proyecto. Es una fuente estructurada de información que puede seguir generando valor durante muchos años.

 

Una información ordenada y correcta asegura su usabilidad futura. Muchos hemos experimentado la grata sorpresa de abrir un modelo IFC de hace 15 años sin problemas, igual que un PDF antiguo; es como viajar al pasado pero con tecnología actual en la mano

Naturalmente, los entregables oficiales deben conservarse como referencia contractual y mantenerse inalterados cuando corresponda. Sobre esa base pueden desarrollarse nuevos procesos, incorporar información adicional y reutilizar los datos para responder a necesidades futuras sin comprometer la responsabilidad de quienes produjeron la información original.

 

Nuestra misión como arquitectos e ingenieros continúa siendo la misma: diseñar y construir mejores edificios e infraestructuras, no convertirnos en programadores. Sin embargo, históricamente siempre hemos empujado los límites tecnológicos de nuestra época.

La tecnología no pretende sustituir ese conocimiento, sino permitirnos dedicar más tiempo a aportar valor y menos a tareas repetitivas.

 

No podemos ignorar este avance ni caer en el analfabetismo digital. Debemos involucrarnos, controlar nuestra información, meter las manos en el barro y comprender que la calidad y el orden de los datos es lo que marca la verdadera diferencia entre la inteligencia y el simple ruido.

 

Porque, al final, la diferencia no la marcará quién tenga más herramientas o más inteligencia artificial, sino quién sea capaz de generar información ordenada, fiable y reutilizable. Ese es el verdadero activo sobre el que se construirá la digitalización del sector.

Autor

Eugenio Fontán Yanes, Máster en Arquitectura, Construcción y Urbanismo por la Universidad Politécnica de Madrid (ETSAM) y Cofundador de Enzyme APD.

Cuenta con más de una década de experiencia internacional en el diseño de proyectos de arquitectura de gran escala, abarcando uso comercial, mixto, residencial y desarrollo urbano.

Asimismo, destaca su experiencia en la implementación de metodologías tecnológicas avanzadas (BIM y Diseño Computacional) para empresas de diseño y construcción en Asia, Oriente Medio y Europa.

En el ámbito académico, cuenta con una trayectoria internacional en la que ha ejercido como docente en programas internacionales de referencia, como el BIM Manager Program de Graphisoft y el Global BIM Manager Master de Zigurat, así como de Adjunct Assistant Professor en la Universidad de Hong Kong (HKU).

Escribir comentario

Comentarios: 0