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Aurora Fernández, Responsable BIM de ETS (Euskal Trenbide Sarea)

Aurora Fernández, Responsable BIM de ETS
Aurora Fernández, Responsable BIM de ETS

Bienvenida Aurora. ¿Podrías compartir con nosotros cuáles fueron tus primeros pasos con BIM y cómo se convirtió en una parte central de tu trabajo en ETS?

 

Mi primer contacto con BIM fue casi por casualidad. Fue en torno a 2016, cuando mi hermano vino a dar una charla sobre metodología BIM al Colegio de Caminos en Bilbao. Yo asistí más por apoyo familiar —y, siendo sincera, con cierta intención de reírme un poco— que por un interés profesional claro. Sin embargo, lo que contó me resultó sorprendentemente interesante.

 

A partir de ahí empecé a informarme por mi cuenta y a profundizar en lo que realmente implicaba BIM. Pronto entendí que no se trataba solo de herramientas, sino de una nueva forma de gestionar la información y los procesos. Ese interés me llevó a comentarlo con el Director General de ETS en aquel momento, que también supo ver el potencial que podía tener.

 

Desde entonces, BIM fue ganando presencia en mi trabajo de manera progresiva. Durante los primeros años supuso compatibilizar su desarrollo con otras tareas y responsabilidades, avanzando paso a paso y con un enfoque muy prudente. Con el tiempo, esa base ha permitido que BIM se consolide como una línea de trabajo estable dentro de la organización.

 

Además, durante el último año se ha producido un impulso muy significativo gracias al apoyo del actual Director General, Antonio López, que ha reforzado claramente la apuesta estratégica de ETS por BIM. Ese respaldo ha sido clave para acelerar iniciativas en marcha y para situar la metodología como un elemento central dentro de la visión de futuro de la entidad.

En los últimos años estamos viendo cómo BIM pasa de ser algo puntual a convertirse en una palanca estratégica, especialmente en infraestructura.   ¿Cómo ha sido ese recorrido en ETS?  ¿En qué punto dirías que estáis hoy?  ¿Ha habido algún momento o proyecto que haya marcado un antes y un después?

 

En ETS el recorrido de BIM ha sido claramente progresivo y muy consciente. Cuando empezamos, la realidad es que apenas existían referencias de aplicación de BIM en infraestructuras en España, y mucho menos en obra lineal ferroviaria. Por ese motivo, durante los primeros años decidimos avanzar con cierta cautela.

 

Optamos por comenzar en el ámbito de las estaciones, es decir, en un entorno más cercano a la edificación, donde sí había experiencias previas y ejemplos claros de cómo podía funcionar BIM. Ese enfoque nos permitió aprender, probar, equivocarnos y ajustar procesos sin asumir riesgos innecesarios, entendiendo bien qué aportaba realmente la metodología y cómo integrarla dentro de nuestra organización.

 

Con el tiempo, y a medida que fuimos ganando experiencia y confianza, ese enfoque fue evolucionando. Hoy en día ya hemos perdido el miedo a la obra lineal. Somos plenamente conscientes de que BIM es viable en este ámbito y, además, de que no solo no genera problemas añadidos, sino que aporta valor real en términos de coordinación, análisis y gestión de la información.

 

Si tuviera que señalar un punto de inflexión claro, sin duda sería la redacción del proyecto constructivo de la Variante Sur Ferroviaria de Bilbao. Ese proyecto marcó un antes y un después para nosotros: nos permitió profundizar de verdad en la obra lineal, especialmente en túnel, y comprobar de primera mano las posibilidades que ofrece BIM en este tipo de infraestructuras complejas. A partir de esa experiencia, BIM pasó de ser una herramienta de apoyo a consolidarse como una palanca estratégica dentro de ETS.

Proyecto Constructivo de la Variante Sur Ferroviaria de Bilbao. Fase 1. Tramo: conexión Serantes. Ingeniería: Fulcrum
Proyecto Constructivo de la Variante Sur Ferroviaria de Bilbao. Fase 1. Tramo: conexión Serantes. Ingeniería: Fulcrum

En España, el impulso de BIM en muchos casos ha venido desde organizaciones públicas, especialmente en el ámbito ferroviario. ¿Cómo entendéis ese papel desde ETS? ¿Crees que entidades como ADIF, FGV o FGC están ayudando a acelerar este cambio?

 

En España, y especialmente en el ámbito ferroviario, las organizaciones públicas han tenido un papel muy relevante en la incorporación de BIM. Desde ETS entendemos ese papel no solo como prescriptor, sino también como impulsor real del cambio. En nuestro sector, entidades como ADIF, FGV o FGC han contribuido a situar BIM en el centro de muchos proyectos estratégicos, generando un marco común que ha ayudado a normalizar su uso y a acelerar su adopción.

 

Ahora bien, creemos que es importante ampliar la mirada más allá del ámbito estrictamente ferroviario. En nuestra experiencia, el impulso de BIM desde las administraciones públicas está siendo mucho más transversal. En Euskadi, por ejemplo, estamos viendo apuestas muy claras por parte de distintos organismos: VISESA, desde el ámbito de la edificación, ha avanzado de forma muy decidida; la Diputación Foral de Bizkaia, en el área de carreteras, está trabajando activamente en esta línea; y lo mismo sucede con el Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia, incorporando BIM como una herramienta para mejorar la gestión de infraestructuras.

 

Este contexto es especialmente positivo, porque demuestra que BIM no es una metodología ligada a un único tipo de activo, sino una forma de trabajar aplicable a múltiples realidades. Desde ETS valoramos mucho ese empuje conjunto. Creemos que cuando las administraciones públicas lideran con criterio, compartiendo experiencias y apostando por enfoques realistas, BIM deja de ser solo una exigencia contractual y se convierte en un verdadero motor de transformación para todo el ecosistema.

Volviendo a la implantación de BIM por parte de ETS ¿Cómo estáis incorporando BIM en la contratación y en los pliegos? ¿Qué respuesta os estáis encontrado por parte del sector? 

 

La incorporación de BIM en la contratación por parte de ETS ha sido claramente progresiva. Hemos ido ajustando y madurando los requisitos de los pliegos al mismo ritmo que evolucionaba nuestro propio conocimiento y experiencia con la metodología. Creemos que este enfoque ha sido clave para aplicar BIM de forma realista y coherente, evitando exigencias que no aportasen valor o que no estuviéramos en condiciones de gestionar internamente.

 

En estos momentos, el eje central de nuestros requisitos gira en torno al formato IFC. Consideramos que la interoperabilidad es el punto de partida imprescindible y que el modelo en formato abierto debe situarse en el centro del proceso. Partimos de la base de que conceptos como el conocimiento general de la metodología BIM, la elaboración de BEP, la definición de usos BIM, la coordinación o los flujos de información están ya relativamente asentados en el sector, al menos a nivel teórico.

 

Por eso, nuestro foco actual está puesto especialmente en la entrega efectiva de información en formato interoperable IFC, con la calidad, estructura y coherencia necesarias para poder ser utilizada a lo largo del ciclo de vida del activo. Ahí es donde creemos que se produce realmente el salto entre “decir que se hace BIM” y hacerlo de verdad.

 

En cuanto a la respuesta del sector, en fase de licitación suele ser muy positiva. En general, las ofertas reflejan un alto grado de conocimiento, capacidad y solvencia técnica. El reto aparece después, durante el desarrollo de los trabajos, donde es cuando se pone a prueba si ese planteamiento se traduce en entregables consistentes y alineados con los requisitos definidos. Nuestra experiencia nos dice que esta exigencia, lejos de ser un problema, está ayudando a elevar el nivel real de los proyectos y a filtrar el humo, favoreciendo una implantación de BIM más sólida y orientada a resultados.

En ese sentido, la implantación siempre tiene fricciones, tanto internas como externas. ¿Dónde habéis encontrado más barreras: personas, procesos o tecnología? ¿Qué os ha funcionado mejor para superarlas? Con la experiencia actual, ¿hay algo que haríais diferente?

 

Como en cualquier proceso de implantación real, fricciones ha habido muchas, tanto a nivel interno como externo. En nuestro caso no ha sido una cuestión exclusivamente tecnológica; las mayores barreras suelen aparecer en las personas y en los procesos. BIM, en el fondo, implica salir de la zona de confort, y eso siempre genera cierta resistencia, independientemente del sector o del nivel profesional.

 

Nuestra estrategia ha sido avanzar despacio y con prudencia, “con pies de plomo”. Ha sido importante transmitir que BIM no supone romper con todo lo anterior ni cambiarlo absolutamente todo de un día para otro, sino evolucionar progresivamente la forma de trabajar. A veces incluso ha sido necesario presentar los cambios de manera muy gradual, para que se fueran integrando de forma natural en el día a día. Ese enfoque ha ayudado a reducir miedos y a facilitar la adopción.

 

Con el tiempo, la experiencia demuestra que, una vez se cruza esa línea y se empieza a trabajar realmente con la metodología, la percepción cambia por completo. Es entonces cuando muchos se preguntan cómo se podía gestionar la información de otra manera y se empieza a ver el valor real que aporta BIM.

 

Mirando atrás, no haríamos grandes cambios en el enfoque general. Probablemente lo único que ajustaríamos sería ser un poco menos conservadores en algunos momentos y atrevernos a dar ciertos pasos antes. Pero, en conjunto, creemos que haber priorizado la comprensión, el acompañamiento y la maduración progresiva ha sido clave para que la implantación sea hoy sólida y sostenible.

Desde ETS, ¿lleváis a cabo acciones de apoyo a las empresas más pequeñas (pequeñas y medianas empresas) y a los profesionales individuales en la adaptación a los nuevos requisitos BIM?

 

Desde ETS no realizamos acciones de apoyo directo o específico dirigidas a pequeñas y medianas empresas o a profesionales individuales en relación con los requisitos BIM. No obstante, sí creemos que nuestro posicionamiento como entidad pública puede tener un impacto claro en cómo el sector se acerca a la metodología.

 

Uno de los pilares fundamentales ha sido apostar sin ambigüedades por el IFC como formato central de intercambio de información y por estándares abiertos. A partir de ahí, fomentar (que no imponer) el uso de herramientas basadas en open standards y, en muchos casos, de software open source. Soluciones como Bonsai, BIMRocket, QGIS o CloudCompare demuestran que se puede trabajar de forma seria y profesional sin dejarse un dineral en licencias, poniendo el foco donde creemos que tiene que estar: en el conocimiento y en hacer bien las cosas.

 

Este enfoque, de forma indirecta pero muy efectiva, facilita la entrada de pequeñas empresas y profesionales independientes en el mundo BIM. Reduce barreras económicas y tecnológicas y deja claro que aquí no va a ganar quien tenga el software más caro, sino quien sepa estructurar, modelar y entregar información de calidad. Priorizar el “saber hacer” frente a la herramienta concreta nos parece una base mucho más sana para el sector.

 

En relación con el software open source, hay un mensaje que nos gusta recordar y que aparece en la propia documentación de CloudCompare, porque conviene no olvidarlo:

“CloudCompare is a Free software. Free as in ‘Free speech’, not as in ‘free beer’. Developing and maintaining a software is never free…”

(“CloudCompare es un software libre. Libre como en ‘libertad de expresión’, no como en ‘cerveza gratis’. Desarrollar y mantener un software nunca es gratuito…”).

 

Detrás de estas herramientas hay comunidades, personas y muchas horas de trabajo, y eso tiene un valor real. Por eso creemos importante insistir en la necesidad de apoyar estos proyectos , también mediante donaciones, porque al final las cosas cuestan y la sostenibilidad del ecosistema open source depende de ese compromiso colectivo.

 

En el fondo, el apoyo de ETS va precisamente por ahí. A nosotros no nos importa con qué software se haga el proyecto. De verdad. Herramienta libre, propietaria, la que cada uno considere. Lo que esperamos es recibir un IFC bien hecho, consistente, estructurado y alineado con los requisitos. Y creemos que ese mensaje claro : Libertad de herramientas y exigencia en el resultado, es una de las mejores formas de apoyar a las pequeñas empresas y a los profesionales, fomentando un mercado más abierto, más justo y mucho menos dependiente del “botón mágico”.

Con tantos agentes implicados, la interoperabilidad parece clave. ¿Qué papel está jugando openBIM en vuestro día a día? ¿Dónde estáis viendo más valor… y dónde más dificultades? ¿Tenéis algún ejemplo donde esto haya sido especialmente evidente?

 

Con tantos agentes implicados y una enorme diversidad de herramientas, la interoperabilidad es un elemento absolutamente clave en nuestro contexto. En ETS, openBIM no es un concepto teórico ni una etiqueta, sino una condición necesaria para poder trabajar de forma coherente, sostenible y a largo plazo en proyectos de infraestructura.

 

En nuestro día a día, openBIM se materializa principalmente en situar los estándares abiertos en el centro del proceso: IFC para el intercambio de modelos, BCF para la comunicación de incidencias o, más recientemente, IDS para definir de forma clara qué información debe contener un modelo. Y en este punto creemos que es fundamental poner en valor el trabajo que realiza buildingSMART.

 

Con frecuencia se da por hecho que formatos como IFC, BCF o IDS “simplemente existen”, pero detrás de ellos hay un enorme esfuerzo colectivo: años de definición, consenso, pruebas, revisión y mejora continua para conseguir estándares realmente interoperables y aplicables a contextos muy distintos. Ese trabajo, muchas veces invisible, es lo que hace posible que openBIM funcione en la práctica y no se quede solo en una declaración de intenciones.

 

Desde ETS vemos un gran valor en este enfoque porque nos permite mantener una posición neutral respecto a las herramientas utilizadas por los diferentes agentes y centrarnos en lo verdaderamente importante: la calidad, la coherencia y la reutilización de la información. Especialmente en infraestructuras complejas, con múltiples disciplinas y fases, esa independencia tecnológica resulta clave.

 

Donde más valor estamos encontrando es en la capacidad de coordinar información entre distintos actores, validar entregables y explotar los modelos más allá de la fase de proyecto. En proyectos de obra lineal, y muy especialmente en entornos de túnel, openBIM nos ha permitido trabajar con modelos federados, analizar información desde distintas plataformas y mantener una visión global del proyecto sin quedar condicionados por un ecosistema propietario.

 

Las mayores dificultades no suelen estar en los estándares en sí, sino en su correcta aplicación. La calidad de los IFC, la consistencia en los criterios de modelado o el alineamiento real con los usos definidos siguen siendo retos habituales. Aquí, de nuevo, el trabajo de buildingSMART resulta fundamental, no solo por el desarrollo de los estándares, sino también por la labor de divulgación, formación y generación de marcos comunes que ayuden a mejorar su adopción real. En ese contexto, están surgiendo iniciativas centradas específicamente en la capacitación práctica en IFC y en estándares abiertos, por ejemplo OpenBIMHub, que contribuyen a reducir la brecha entre la definición del estándar y su correcta implementación en proyectos reales.

 

En ese sentido, vemos un claro paralelismo con el mundo del software open source: igual que ocurre con esas herramientas, los estándares openBIM requieren un esfuerzo continuo y un compromiso colectivo para que sigan evolucionando. Y ese esfuerzo es, sin duda, una de las bases que está permitiendo que la interoperabilidad pase de ser una aspiración a una realidad en proyectos reales. 

Como gestores de infraestructura ferroviaria, ¿qué os está aportando BIM para la fase de operación?

 

En la fase de operación, BIM todavía no nos está aportando todo el valor que esperamos, y creemos que es importante decirlo con honestidad. Aunque llevamos un tiempo trabajando con modelos en proyecto y construcción, la traslación real a la operación sigue siendo un reto pendiente.

 

Hasta ahora nos hemos centrado principalmente en proyectos de nueva construcción, lo que nos ha permitido trabajar con modelos desde el origen, definir criterios y estructurar la información con cierta coherencia. Ese trabajo nos ha servido como base para entender qué tipo de información tiene sentido a largo plazo.

 

Ahora estamos dando un paso más y afrontando uno de los retos clave: el modelado de activos existentes. En concreto, estamos modelando estaciones en servicio, conscientes de que este escenario es mucho más exigente y es donde realmente empezamos a jugar en el terreno de la operación.

 

Somos realistas: BIM en operación no es inmediato ni automático. Requiere tiempo, definición y, sobre todo, tener muy claro para qué se quiere la información. Preferimos avanzar con criterio antes que forzar una implantación que no esté alineada con nuestras necesidades reales como gestores de infraestructuras.

Proyecto Constructivo de la Parada de Los Caños en la Línea Tranviaria Atxuri-Bolueta. Ingeniería: Saitec
Proyecto Constructivo de la Parada de Los Caños en la Línea Tranviaria Atxuri-Bolueta. Ingeniería: Saitec

Ahora el foco empieza a estar cada vez más en el dato y su explotación. ¿Cómo encaja la inteligencia artificial en vuestra estrategia de digitalización?

 

El foco en el dato y en su explotación es, sin duda, el siguiente paso natural dentro de cualquier estrategia de digitalización, y en ese contexto la inteligencia artificial tiene un enorme potencial. Desde ETS somos muy conscientes de ello y lo observamos con mucho interés.

 

A día de hoy, la inteligencia artificial todavía no forma parte activa de nuestros procesos operativos. No estamos aplicando soluciones de IA de manera sistemática, pero sí estamos analizando cómo podría encajar a medio plazo, especialmente ligada a la calidad, estructuración y explotación de la información que estamos empezando a generar con BIM.

 

Nuestra visión es clara: la IA solo tiene sentido si se apoya en datos bien definidos, fiables y coherentes. Por eso, antes de plantearnos casos de uso avanzados, estamos centrando los esfuerzos en sentar una base sólida en términos de información, estándares y modelos interoperables. Entendemos la IA más como una consecuencia de haber hecho bien ese trabajo previo que como un objetivo en sí mismo.

 

En ese sentido, vemos mucho potencial en ámbitos como la explotación de activos, el análisis de grandes volúmenes de información o el apoyo a la toma de decisiones, pero siempre desde un enfoque prudente y realista. Preferimos avanzar paso a paso, entendiendo bien qué problemas queremos resolver y cómo la tecnología puede ayudarnos, en lugar de implantar soluciones de forma prematura.

Finalmente, ¿qué mensaje te gustaría enviar a las empresas y profesionales del sector de la construcción que todavía dudan en adoptar BIM?

 

A quienes todavía dudan en dar el paso hacia BIM les diría que desconfíen de quien les venda que esto es fácil, rápido o cuestión de apretar un botón. No lo es. BIM te obliga a cambiar inercias, a pensar antes de actuar y a salir de la comodidad del “siempre se ha hecho así”. Y eso, seamos claros, incomoda.

 

Ahora bien, cuando se empieza a aplicar con sentido común, sin humo y sin fuegos artificiales, el retorno llega antes de lo que muchos esperan. BIM pide esfuerzo al principio, sí, pero después te ahorra errores, retrabajos, discusiones interminables y bastantes dolores de cabeza. Y cuando alcanzas ese punto, la pregunta ya no es si BIM merece la pena, sino por qué has estado tanto tiempo trabajando sin él.

Sobre Aurora Fernández

Ingeniera de Caminos, Canales y Puertos por la Universidad Politécnica de Madrid (1997) y Máster Internacional BIM Manager en Ingeniería Civil, Infraestructuras y GIS por ZIGURAT (2019).

A lo largo de su trayectoria profesional ha trabajado en distintas ingenierías, como Euroconsult o IDOM, participando en proyectos y obras de diversa índole. Desde 2005 forma parte de Euskal Trenbide Sarea (ETS), donde ha desempeñado labores de gestión de proyectos ferroviarios.

En 2018 comenzó a trabajar en la implantación de la metodología BIM en ETS, inicialmente compaginándola con la gestión de proyectos. Desde 2025 desempeña la labor de forma exclusiva como responsable BIM, liderando la implementación y consolidación de BIM dentro de la organización.

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